10 de mayo

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en 10 de mayo 45

gase lo que se diga, el 10 de mayo se mantiene como una fecha especial en muchos lugares del mundo, y en México en particular. Los mexicanos somos un pueblo que venera a las madres, y que les rindepleitesía como lo que son: las que llevan la vida dentro de sí y la protegen (salvo dolorosas excepciones) durante nueve meses, y luego se convierten en las formadoras por excelencia de los futuros ciudadanos. Son también la fuente de energía que mueve y controla el hogar y el grupo familiar que lo integra, a veces estable y con frecuencia inestable, sobre todo en estos tiempos de inquietud e incertidumbre que corren.

Se podrán decir mil cosas, y emitir toda clase de puntos de vista favorables o adversos, pero la madre ha sido, es y seguirá siendo el insustituible aglutinante de los elementos humanos y materiales que constituyen eso que se ha dado en llamar “el núcleo básico de la sociedad”… la familia, que actualmente y desde hace bastante tiempo ha estado siendo sometida a asedio, por todos lados y por muy diversos atacantes.

Cada año, al llegar esta fecha, se exacerban los sentimientos de amor y gratitud hacia las madres, vivas aún o ya difuntas. Independientemente del innegable aspecto comercial que predomina, permanece inalterable el inmenso valor y la importancia que tiene la figura materna dentro de las familias de todas las condiciones y posiciones sociales.

Sin embargo, es imposible negar que las condiciones y circunstancias que se viven actualmente, dentro de las sociedades en cualquier parte de nuestro país para no abrir demasiado el abanico del comentario-ciertamente no son nada favorables ni propicias para las familias y sus integrantes. La familia está siendo sometida a un ataque brutal y constante, desde muy diversas direcciones, principalmente de parte de los gobiernos previos, e incluso el actual, que ya empieza a mostrar sus perversas intenciones.

Es evidente que para que puedan prevalecer los antivalores que los sucesivos gobiernos vienen promoviendo desde hace tiempo, es necesario destruir o cambiar, si es que no resulta posible destruir, los valores trascendentales que la familia tradicional se ha encargado de mantener y transmitir como base ética y moral fundamental. Y la pieza clave, el elemento fundamental en el mantenimiento y el fomento de esos valores universales, es sin duda la mujer/madre.

Pero resulta que el concepto “madre” también está siendo objeto de ataques y sujeto de cambios, a veces sutiles para que no se perciban, a veces abiertos, para provocar respuestas dentro de los grupos radicales y ultra radicales que hacen del activismo su modus operandi. La sociedad se convierte así en un campo de batalla donde las refriegas entre los grupos “progresistas” y de ideas y principios ultramodernos, y las corrientes feministas o “feminazis” que promueven el derecho universal de la mujer de decidir sobre su cuerpo, que se enfrentan a los grupos “ProVida” que defienden a ultranza el derecho a la vida desde el instante en que se inicia la primera manifestación de vida en un embrión fecundado.

La confusión resultante es impresionante. Impresionante y compleja y materialmente imposible de evitar, en las condiciones actuales de turbulencia que prevalecen aún en las comunidades más pequeñas y conservadoras. La criminalidad como forma de vida, la legalización de las drogas, la despenalización del aborto, los matrimonios entre personas del mismo sexo, la adopción homoparental de niños, la aceptación de la transgeneración como algo normal, sexo heterosexual  libre y homosexualidad también libre, drogadicción, violencia intrafamiliar, maltrato infantil, y violencia hacia la  mujer por el simple hecho de ser mujer, pobreza creciente, deficiente educación, aceptación indiscriminada de todo sin oponer la mínima resistencia… caos generalizado, degradación constante de las costumbres… y descomposición social como consecuencia final.

La mujer, centro y eje fundamental de la familia, que a lo largo de infinidad de generaciones ha probado ser más resistente y tener mayor capacidad de resiliencia que el hombre, empieza a ver afectada su integridad y resquebrajada su fortaleza tradicional. Aunque es bien es cierto que al generalizarse y volverse cada vez más común la figura de la madre soltera, y se ha reconocido ampliamente la capacidad que tiene la mujer moderna se ser padre y madre a la vez, también es cierto que eso somete a las madres solteras a un injusto esfuerzo sobrehumano, que de alguna o de muchas maneras contraviene la esencia natural de la mujer.

Si el hombre actual, víctima ciega de la arrogancia, el hedonismo y el egoísmo, vaga perdido entre un torbellino de antivalores, y poco a poco va perdiendo su esencia en este mundo enloquecido donde se comercia abiertamente con los principios éticos y los valores morales; y la mujer a duras penas logra mantener por si sola la unidad familiar ante tantas y tan despiadadas agresiones ¿qué podemos esperar como sociedad en evidente descomposición que somos, si el fenómeno de deterioro y destrucción sigue ampliándose y profundizándose?

No espero, como es natural, que el lector me ofrezca una respuesta completa y definitiva a esta inquietante pregunta, empezando por el hecho de que la situación no está del todo clara y hay una infinidad de aspectos que aún no están totalmente definidos. Pero, independientemente de lo anterior, la pregunta se sustenta: ¿qué podemos esperar como una sociedad que se encuentra en evidente proceso de descomposición, si el fenómeno de deterioro y destrucción se sigue ampliando y profundizando?

Mientras surgen las respuestas, porque es obvio que surgirá un multitud de respuestas, debemos hacer todo lo posible por proteger y salvaguardar las cada vez más escasas figuras que aún nos quedan como soporte y sostén, y nos mantienen dentro de los márgenes mínimos de cordura y sensatez. Y la mujer, con su carisma esencial, con todas sus características que la convierten en un ser único y maravilloso, con sus cualidades y fortalezas, y sus debilidades y flaquezas, es una de ellas, tal vez la más importante de todas.

Que este día se calmen los vientos de ira que soplan por todos los rincones de esta patria nuestra. Que dejen de emitir penachos de humo los volcanes de la política. Que este día, siquiera por este día, las fieras que rondan en la selva mexicana dejen de rugir y se queden en sus guaridas. Que florezcan todas las flores y esparzan sus perfumes por todos los espacios donde reina la mujer/madre mexicana, símbolo y baluarte, fortaleza y trinchera inconquistable. Centro y esencia dentro de la familia mexicana, donde se genera y toma forma el embrión ciudadano que nuestro país necesita con desesperada urgencia.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com

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Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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