Su peor error fue Padrés

Mario Velázquez García, Recientes No hay comentarios en Su peor error fue Padrés 101

Las elecciones han terminado. En el caso de Sonora el resultado más importante es sin duda que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) recuperó la gubernatura de la mano de su candidata Claudia Pavlovich Arellano con el 48.4% del total de los votos, sobre el candidato del Partido Acción Nacional (PAN), Javier Gándara Magaña, que obtuvo el 39.7% de los sufragios. Este resultado, sin ser totalmente inesperado, constituye un fracaso para el panismo sonorense que inició la contienda electoral con su candidato arriba en las preferencias electorales, pero sobre todo esta es una derrota para el gobierno estatal que intentó por todos los medios posibles que el PAN continuara al frente del gobierno de Sonora.

¿Qué factores pueden explicar este resultado electoral? Un primer elemento a considerar serían las estrategias de campaña de ambos partidos. El PAN sonorense buscó replicar la estrategia nacional de atacar y descalificar a los candidatos del su rival. El PRI decidió seguir una campaña espejo y de contrastes, pero eventualmente entró en la guerra sucia de su contrincante. La campaña de Sonora atrajo la atención nacional por las filtraciones y audios que buscaban probar malos manejos de ambos candidatos. Estos ataques  durante los tres meses de campaña difícilmente pueden ser considerados como el factor que decidió el voto; respecto a los dos candidatos había acusaciones fuertes. Un segundo elemento podrían ser las mismas personas que buscaban ocupar el cargo de gobernador. Por un lado una mujer, Claudia Pavlovich Arellano, que tenía una sólida carrera dentro de las filas del PRI y quien desde su cargo como Senadora de la República tenía años construyendo su camino como candidata a la gubernatura de Sonora. Por otro lado, Javier Gándara Magaña un empresario que fue presidente municipal de Hermosillo. Ambos candidatos tenían apoyos que obtuvieron desde sus posiciones de poder, pero también sobre ambos existían cuestionamientos a sus trayectorias. Ninguno de ellos llegaba con la cara limpia a las elecciones, ni tampoco desarrollaron durante su campaña una personalidad carismática arrasadora como la que mostró Jaime Rodríguez Calderón (El Bronco) en la elección para gobernador de Nuevo León.

En las elecciones a gobernador a Sonora no tuvimos entonces ni candidatos carismáticos, ni con una imagen totalmente limpia, pero tampoco campañas políticas que lograran generar más que una desilusión general sobre el ejercicio mismo de la política ¿Qué explica entonces el resultado? Me parece que la respuesta está en el desempeño del gobierno de Guillermo Padrés Elías. Existía una creciente cantidad de ciudadanos que percibíamos que se habían cometido muchos errores, actos de abusos de autoridad y conductas deshonestas por parte de funcionarios estatales, desde la presa en los terrenos del gobernador hasta la forma poco transparente y cuestionable como se manejó la construcción del acueducto Independencia, por mencionar sólo un par de casos. La elección fue un plebiscito ciudadano a su gobierno. El peor error de Javier Gándara Magaña fue Padrés.

Por último, es necesario mencionar que el resultado electoral a favor de PRI podría convertirse en una victoria pírrica y tal como el rey de Epiro, Pirro, Claudia Pavlovich Arellano, tenga que decir “Otra victoria como ésta y volveré solo(a) a casa”. Las expectativas de la gente son altas y demanda que el nuevo gobierno realice cambios notables y rápidos, sobre todo en los que respecta al aparato de justicia y la economía del Estado. Cualquier otro curso de acción generará un rechazo hacia los partidos y en las próximas elecciones podríamos ver una candidatura independiente; Nuevo León marcó un camino que Sonora podría seguir cuando la desilusión en los partidos sobrepasa un límite.

Dr. Mario Alberto Velázquez García

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

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