¿Por qué debemos prestar atención a las protestas en la UNAM?

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Dr. Mario Alberto Velázquez García

El Colegio del Estado de Hidalgo

Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias

 

Diversos campus universitarios y preparatorias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)fueron cerrados, algunos desde el año pasado y otros en fechas más recientes, como parte de las protestas de las estudiantes que exigen el alto a las agresiones físicas y verbales, ciberacoso e incluso violaciones que sufren dentro de las mismas instalaciones universitarias las mujeres. Pero también esta toma de las instalaciones busca denunciar la poca o nula capacidad que tiene esta institución para procesar sus demandas y asegurar cotidianamente su integridad y respeto a sus derechos básicos.

Podemos pensar que este movimiento social únicamente importa para aquellos directamente relacionados a esta organización, o que, en todo caso, la cobertura mediática que recibe a nivel nacional únicamente se explica por tratarse de una de las universidades públicas más grandes e importantes del país. Esta protesta social es significativa por más razones que las anteriormente mencionadas.

Las universidades, particularmente aquellas que tienen entre sus miembros (profesores, investigadores, alumnos, personal administrativo, etcétera) personas que provienen de todos los estados del país y de diversos estratos sociales, se convierten en una especie de modelo a escala de la sociedad, en este caso, la mexicana. Las protestas de las mujeres contra la violencia reflejan, en un primer sentido, la gravedad de la problemática que atraviesa la sociedad mexicana; el número de agresiones, ataques, violaciones y muertes que sufren cotidianamente las mujeres de este país son ya una epidemia pública que requiere ser tratada como un asunto de máxima prioridad si queremos asegurar el futuro de nuestro país. Esta protesta es entonces un llamado urgente a detener esta ola de violencia contra las mujeres.

En las sociedades modernas, particularmente, pero no exclusivamente en aquellas donde existe algún tipo de régimen democrático, las protestas estudiantiles masivas son un punto de quiebre en la política, la sociedad y la cultura. Estos movimientos sociales ponen en la palestra los problemas centrales que la sociedad requiere discutir, visibilizar y transformar si quiere asegurar su continuidad. El movimiento estudiantil del verano del 68 mostró una serie de problemáticas y contradicciones políticas y culturales de las sociedades de su tiempo que terminarían generando cambios profundos en sus sociedades. En el caso del México, el movimiento estudiantil de 1968 es históricamente reconocido como el inicio del proceso de democratización de nuestra sociedad. El actual movimiento feminista de la UNAM es parte de una creciente protesta social que denuncia las condiciones de desigualdad, agresión y violencia en las que viven las mujeres en la sociedad mexicana.

Como toda protesta social esta tiene que se disruptiva, y en este sentido, romper algunas reglas o principios legales; la toma de instalaciones, la pinta de paredes o monumentos deben ser tomados como llamadas de atención de lo que puede suceder si las autoridades y la sociedad en general, no atiende las legítimas demandas de este movimiento social. En términos ideológicos y simbólicos cubrirse la cara no es una señal de vergüenza, sino de unión dentro de un colectivo que asume que la suerte de una debe ser la suerte de todas. Las mascaras simbolizan a un grupo que despierta frente a una sociedad que porta la verdadera máscara, la de la hipocresía y la violencia contra sus esposas, hijas, hermanas y madres.

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