Los pequeños tiranos. A propósito de MVS y el Colegio de Sonora

Mario Velázquez García, Recientes No hay comentarios en Los pequeños tiranos. A propósito de MVS y el Colegio de Sonora 124

Durante décadas la izquierda mexicana nos convenció de que el principal problema del país recaía en el poder, sin duda desmedido, que se le confería a un hombre cada seis años: el presidente. El combatir esta figura y el sistema político que le permitía su continuidad se convirtió en el principal objetivo de todos los grupos o individuos que buscaban una transformación en los esquemas de desigualdad, corrupción, impunidad y pobreza que han prevalecido en México. El poder concentrado en un hombre ha tenido una importancia fundamental en la cultura política de nuestro país.

Al iniciar este nuevo siglo, existe un creciente descontento por la manera en que el país funciona. Los indudables logros en la democratización, consolidación de instituciones y acotación de las meta-facultades presidenciales no parecen ser suficientes. ¿Cuál es el problema entonces? El problema no es un hombre o los partidos políticos, sino las formas de ejercer el control en todos los segmentos de la sociedad mexicana. Vivimos en la era de los pequeños tiranos.

Los pequeños tiranos son las organizaciones que controlan nuestro trabajo, educación, diversión, salud, descanso, vigilancia o cualquier otra área, que funcionan bajo mecanismos de control e impunidad. Los pequeños tiranos son las cabezas directivas que deciden no a partir de los intereses mentados de la organización, sino sus propios odios, fobias o intereses de grupo o individuales. Al igual que sucedía con los viejos presidentes, se saben dueños de los recursos organizacionales, de la sumisión de los trabajadores, cubiertos por la impunidad de un estado rebasado y un poder judicial lento y con fallas.

Existen significativas coincidencias en la forma en que se produce la salida de Carmen Aristegui, Irving Huerta y Daniel Lizárraga de la empresa MVS y de nosotros, Dr. Eloy Mendez, Dr. Juan Milton Aragón y Dr. Mario Velázquez de El Colegio de Sonora. Más allá de la curiosa coincidencia en el número de los despedidos, las organizaciones que los despiden operaron bajo esquemas similares. Primero, en ambos casos los trabajadores despedidos eran parte fundamental para el cumplimiento de los fines mentados de la organización; en un caso el noticiario de Aristegui y los trabajos periodísticos de sus colaboradores eran objeto de premios y reconocimientos además de contar con altos niveles de audiencia, en el otro, los tres investigadores son miembros del Sistema Nacional de Investigadores, uno de ellos el nivel más alto posible, política de productividad académica que ha imperado en los últimos años en todas las instituciones de educación superior del país y que es uno de los más principales indicadores de calidad educativa; además de gozar de premios por sus publicaciones y contar con proyectos nacionales de investigación avalados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). Segundo, las razones para generar el despido en ambos casos no buscan únicamente terminar una relación laboral, sino generar un daño a la imagen y el prestigio de los despedidos desde la impunidad del poder organizacional. Tercero, en ambos casos la solidaridad ante el despido no previno desde dentro de la organización, sino desde grupos externos. Esto demuestra el control, el miedo pero también la mediocridad con la que se mueven una parte “ilustrada” de los trabajadores mexicanos, más preocupados por los proyectos individuales que la solidaridad con el compañero. Pero de esto hablaremos después.

En conclusión, terminar con el poder de los pequeños tiranos constituye la verdadera frontera de transformación si aspiramos a un país regido por leyes, igualdad y tolerante. Es decir, las transformaciones de nuestros espacios más inmediatos, donde trabajamos, educamos a nuestros hijos, nos atendemos de enfermedades, buscamos practicar un deporte o descansar debe ser nuestro principal interés. Mientras no cambiemos a estos pequeños tiranos, los casos como el de MVS o el Colegio de Sonora seguirán sucediendo.

 

Dr. Mario Alberto Velázquez García

Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

 

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