La violencia cotidiana mexicana

Mario Velázquez García, Recientes No hay comentarios en La violencia cotidiana mexicana 685

De “Tony tambor” al “Se ponchan llantas gratis” 

La violencia es uno de los problemas centrales de la sociedad mexicana. Esta puede ser entendida como una forma de relación donde un actor busca por medio de la fuerza (física, verbal o simbólica) dominar a otro(s) o imponer algo (un comportamiento u opinión entre otros). Las manifestaciones de la violencia que acaparan nuestra atención son las más impactantes por sus efectos como es la muerte de una persona; los asesinatos y las ejecuciones del narcotráfico son algunos de los casos más notables a este respecto. Sin embargo, la violencia está más extendida de lo que percibimos. La violencia, en tanto forma de relación social, se ha convertido en parte de la cotidianeidad mexicana; somos una sociedad que ha institucionalizado y vive en la violencia.

La violencia generalmente es percibida como un tema restringido a ciertos sectores o grupos sociales como los “criminales”. Desgraciadamente este es un fenómeno que se reproduce dentro de todos los estratos económicos, culturales, edades y convicciones políticas. Todos hemos visto los videos de personas de distintos estratos sociales que reaccionan de manera violenta ante arrestos, choques, etcétera. Es un error deducir de esto que la educación no es un factor que ayuda a disminuir la frecuencia con que se presentan este tipo de relaciones sociales, el problema es el tipo de educación que se imparte a los niños. A grandes rasgos podemos decir que en México la educación está principalmente dirigida al aprendizaje de conocimientos, es decir a la formación de individuos que puedan competir. Las escuelas, en muchos casos, ocupan modelos de aprendizaje vertical donde los estudiantes no son preparados para discutir y argumentar sus ideas, sino aprenden (o no) a respetar una autoridad todo poderosa. Esto genera sujetos poco tolerantes ante las diferencia de opiniones. Existe poco interés por la enseñanza y el desarrollo de las habilidades de convivencia social; el desarrollo de capacidades como el trabajo en conjunto son poco fomentadas, lo que se premia es el logro individual. Esto resulta en sujetos egoístas y centrados en sus propios objetivos.

Ahora, ¿Por qué digo que la violencia se ha institucionalizado en México? Porque se ha convertido en una de los primeros repertorios de acción en distintos tipos de interacciones sociales. Dicho en otras palabras, los mexicanos hemos naturalizado el responder con violencia sin necesitar de mucha provocación para ello.

Un par de ejemplos. El mes pasado una persona que fue contratada para amenizar una fiesta infantil en Hermosillo fue golpeada por algunos de los adultos que asistían a esta fiesta ¿Cuál fue la explicación? Que este actor, (el payaso Tony Tambor) insultó a un niño durante su presentación y no lo dejaba participar en los juegos. Este tren de acción social me llaman la atención por tres cuestiones: 1) La madre del niño “afectado” se sintió con la suficiente autoridad moral para justificar este acto: ¡Golpear entre varios sujetos a una persona ello lo consideraba correcto! 2) Que aunque se hubiera producido el acto de insulto al niño, un grupo de personas considere que la respuesta correcta era la violencia. 3) El niño en cuestión aprendió que todo aquel que no haga lo que él quiere, merece una golpiza.

Un segundo ejemplo. En varias cocheras en distintas ciudades de todo México podemos ver una placa con la siguiente leyenda: “Se ponchan llantas gratis”. Esto es usado para disuadir a todos aquellos que, sin autorización del dueño, quieran estacionarse en dicho espacio. En este ejemplo existen igual una serie de cosas a resaltar: 1) Este letrero es una amenaza violenta: si estacionas ahí tu auto sufrirás un castigo. 2) La sociedad ha naturalizado la justicia por propia mano (por algo de lo que no estoy incluso seguro que corresponda a un delito como es estacionarse en la vía pública), a pesar de que se supone que nadie puede ejercer este derechos; solo el Estado puede castigar por la comisión de delitos; el famoso “monopolio de la violencia” estatal. 3) La violencia que significa estos letreros no es sancionada, por el contrario, ha sido naturalizada como un derecho de toda persona que quiera “cuidar” “su” entrada.

Estos son dos casos de la manera en que la sociedad mexicana ha naturalizado prácticas que implican el uso de violencia ante conductas de otros juzgadas como inadecuadas. Esto puede intentar se explicado por la ausencia del Estado en su rol de regulador. Sin embargo, en ninguna sociedad el Estado está presente para resolver todos los pequeños conflictos entre los ciudadanos; estos tienen que contar con valores, capacidades de diálogo y tolerancia que les permita resolver problemas sin recurrir a la violencia. Este tipo de mecanismos de tolerancia, compromiso e interés por el otro, son los que han desaparecido parcialmente en México. Tenemos que encontrar formas de restaurarlos o resignarnos a ser las victimas de nuestra propia violencia cotidiana.

Dr. Mario Alberto Velázquez García

El Colegio del Estado de Hidalgo

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