La Cumbre de las Américas y la geopolítica actual latinoamericana

Mario Velázquez García, Recientes No hay comentarios en La Cumbre de las Américas y la geopolítica actual latinoamericana 64

Sucedió lo esperado. La foto del presidente de los Estados Unidos Barack Obama saludando al presidente de Cuba Raúl Castro se ha convertido en el acontecimiento más importante de la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá. Esta es la primera vez que cuba asiste a este tipo de  reuniones. El presidente norteamericano declaró que este es un “nuevo inicio” de las relaciones de los Estados Unidos con Latinoamérica. Este discurso no es consistente con los hechos. El que esta potencia mundial decidiera concluir el anacrónico bloqueo que mantenía contra un país que ya no era una amenaza militar, no representa un cambio de fondo en la política norteamericana. Sin duda, se trata de un gesto simbólico muy significativo, pero no más que esto. Estados Unidos continúa usando distintos medios de presión diplomática y  económica hacia el sur del continente. El que este país ya no use abiertamente a su ejército para controlar a América Latina no significa que dejara de considerar que esta parte del mundo es su zona natural de control y patio trasero; una especie de reserva territorial, económica y política.

El regreso de Cuba a una especie de “normalidad” no será fácil. La economía Cubana se encuentra con rezagos significativos frente a algunos de los países de la región. La inversión privada parece ser una vía natural para poder equilibrar esta situación. Sin embargo, ¿De quién será permitida esta inversión?¿Cómo evitar convertirse de nuevo en una economía dependiente de algún gran poder como lo fue la isla de Estados Unidos, La Unión Soviética y finalmente Venezuela? La apertura Cubana no es gratuita, es la búsqueda de una salida ante la crisis de su último aliado y apoyo económico.

Consideremos por un segundo que existe un cambio real de la postura norteamericana frente al continente. Una pregunta que debe hacerse es si estos cambios llegan a tiempo para sus propios promotores. El continente se ha transformado notablemente en la última década. Existe una estabilidad política sin precedentes, una sostenida disminución de la pobreza y la construcción de una clase media en niveles nunca visto en la región. Adicionalmente, en la región existen un poder mundial emergente: Brasil. Este país es un actor internacional con un peso específico innegable. Esta es una de las economías más influyentes en la actualidad y tiene una expansión natural de sus intereses hacia las economías de la región.

México podría ser otro de los actores regionales con la capacidad de convertirse en un foco de poder económico y político de relevancia. Sin embargo la dependencia económica de nuestro país hacia norteamericana y la auto- dependencia diplomática actual hacia las posturas de este país en los asuntos latinoamericanos le han quitado gran parte del peso a la actuación internacional mexicana; pasó de ser un referente o punto de equilibrio para convertirse en un aliado incondicional de los norteamericanos. Esta situación la comparte Colombia, país que ha crecido económica y políticamente en el continente, gracias en gran parte al control que ha logrado sobre el problema del narcotráfico. A pesar de este crecimiento de su peso continental, es un país tan cercano y dependiente de Estados Unidos que difícilmente puede generar posturas propias.

 El nuevo actor regional con un peso creciente ni siquiera pertenece a esta área: China. El país asiático ha desplegado una paciente pero constante política de inversión y de establecimiento de lazos políticos cada vez más estrechos con distintos países del continente. China ya es uno de los mayores inversionistas en la región, lo que sin duda lo convierte en un actor con un peso específico en las decisiones que se están tomando en Latinoamérica. Sin duda el interés de China no tiene un fondo moral, sino la búsqueda por expandir su influencia económica y política; es el obvio curso de acción de una potencia mundial para expandir su área de influencia y control. En esto, la presencia de China en Latinoamérica tiene el mismo objetivo que la norteamericana, sin embargo existe dos diferencias fundamentales. Primera, China no tiene atrás la historia de intervenciones militares de los norteamericanos, lo que genera una constante sombra de duda de todo acto norteamericano en el continente. Segundo, hasta este momento las inversiones chinas no han ido acompañadas de todas las medidas veladas o explicitas de control  político que el gobierno de los Estados Unidos impone a Latinoamérica. Esto genera que los gobiernos de la región vean con una perspectiva distinta a la inversión del país asiático.

La región acudió a la Cumbre en Panamá esperando un cambio histórico, sin embargo los resultados de este gesto de reconciliación pueden ser totalmente distintos a los esperados, por la simple razón de que la geopolítica regional es muy diferente a la que existía cuando inició el conflicto entre Cuba y Estados Unidos.

 

Dr. Mario Alberto Velázquez García

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

 

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