Greta Thunberg, la ciencia y los políticos

Mario Velázquez García, Recientes No hay comentarios en Greta Thunberg, la ciencia y los políticos 69

Dr. Mario Alberto Velázquez García

El Colegio del Estado de Hidalgo

El pasado 23 de septiembre, Greta Thunberg dio un discursoen la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La niña sueca de 16 años reprocho a los políticos y líderes mundiales seguir preocupándose por cuestiones económicas, en lugar de tomar medidas contundentes ante el cambio climático provocado por la contaminación y sobre explotación de recursos naturales. Las consecuencias, como bien remarcó lapárvula, no sólo han sido el sacarla a ella de su vida infantil para tener que preocuparse de cosas donde ella legalmente todavía no puede votar, sino que podríamos estar en los inicios de una catástrofe ambiental de proporciones mundiales. Uno de los mensajes centrales de esta pequeña activista, quien se ha convertido en una de las voces más visibles del movimiento global contra el cambio climático,es que los tomadores de decisiones requieren prestar mayor atención a las investigaciones científicas sobre calentamiento global y daños a los ecosistemas. Thunberg ha dicho: “no me escuchen a mí, escuchen a la ciencia”.

En contraste, durante la misma asamblea de la ONU, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump y el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro lanzaron sendos discursos ultranacionalistas. El primero afirmo de manera contundente: “el futuro no pertenece a los globalistas, sino a los patriotas”. Por su parte, el líder brasileño dijo: “Es una falacia decir que la Amazonia es un patrimonio de la humanidad.” Para completar su argumento sostuvo, a pesar de las imágenes que todos hemos visto: “La Amazonia no está siendo devastada ni consumida por el fuego como dice mentirosamente la prensa”.

¿Qué nos muestra de nuestro sistema político-económico mundial que sea una niña pequeña la voz que nos llama a salvar nuestro planeta, mientras que dos líderes mundiales buscan a toda costa preservar los privilegios de un grupo o de una nación? ¿Por qué los llamados de investigadores de todo el mundo sobre los riesgos del cambio climático son ignorados por los tomadores de decisiones y las grandes corporaciones económicas?

Me parece que la explicación tiene que ver con una de lashistorias soterradas sobre la relación de la ciencia y la política. Durante la llamada guerra fría una de las “armas” utilizadas por el gobierno de Estados Unidos contra la llamada “amenaza” comunista fue apoyar el desarrollo de una serie de conocimientos que permitieran una aplicación más eficiente de los recursos públicos. La idea central era derrotar a su rival político de una manera ideológica, no sólo militarmente. Esto se lograría demostrando en los hechos que el capitalismo era preferible al comunismo en la vida cotidiana de la población. El fundador de una de estas áreas de conocimiento, Harold Lasswell, pensaba que el desarrollo de la investigación en políticas públicas era una contribución desde las ciencias en la guerra ideológico-político-económica y militar que enfrentaba a su país con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

En la segunda mitad del siglo XX, la ciencia ha experimentado uno de sus periodos más importantes de crecimiento a la sombra de los intereses políticos y económicos de distintas facciones ideológico-políticas; no sólo los Estados Unidos se embarcaron en esta guerra de conocimiento, sino paulatinamente todas las economías desarrolladas o en crecimiento han intentado participar. Cada logro científico es presentado directa o indirectamente como una muestra de la superioridad del país-cultura-gobierno donde se produjo; la llegada al hombre a la luna, el desarrollo de alguna nueva vacuna, hasta la actual guerra comercial de América con China, tiene un componente importante de esta batalla de conocimientos.

Este contexto da un significado distinto a la desconfianza que los líderes políticos tienen frente a la ciencia y sus advertencias sobre el cambio climático. Las investigaciones son vistas por los políticos como un instrumento de sus rivales; los datos que contradicen o cuestionan sus planes económico-políticos son una continuación de esta guerra ideológica. La incredulidad hacia la ciencia ha permeado al resto del cuerpo social, lo que ha disminuido el peso de los llamados a prevenir una catástrofe general. La gente presta atención cuando es una voz, como la pequeña Greta, la que nos dice lo que otros grupos han dicho, pero no queremos prestar atención: que el mundo está enfrentando una crisis ambiental donde todos tenemos una responsabilidad.

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