El mensaje siciliano

Hilario Olea, Recientes No hay comentarios en El mensaje siciliano 17
PARA QUE LO ENTIENDAN…En su momento Napoleón Gómez Urrutia seguramente recibió instrucciones de que advirtiera a los empresarios mexicanos que la cosa venía en serio y de paso en serie, al amenazar a todos aquellos críticos del gobierno con eso de que “por el bien de sus fortunas los empresarios deben dejar de amenazar al presidente Andrés Manuel López Obrador”. Y miren, era verdad y no otro bluff más. Así, de manera sorpresiva un juez federal giró una orden de aprehensión contra Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, y también en contra de Alonso Ancira Elizondo, dueño de Altos Hornos de México, detenido ya en España, esto luego de bloquear sus cuentas bancarias. La acusación es por mal uso de recursos públicos al comprar una planta industrial de Grupo Fertinal, de Altos Hornos, por 620 millones, la cual cuando mucho costaba 50 millones. El mensaje fue claro y contundente.
EL LIBRITO DE FELIPE…Esta medida no es original, fue una acción que en su momento tomó el presidente español Felipe González, quien también estaba harto de las complicidades de los grupos empresariales y exfuncionarios españoles. En su momento decidió mandar un mensaje siciliano para alinearlos. Se trataba, según los especialistas, de afectar a un empresario importante, pero de esos que no se llevan bien con el resto de la clase empresarial y por lo mismo pocos meterían la mano a la lumbre por él. Pero también con suficiente importancia para que no dijeran que es un simple chivo expiatorio al que quieren usar como el petate del muerto. Y en su momento escogieron a José María Ruiz Mateos, presidente del Grupo Rumasa, una Holding que agrupaba unas 400 empresas, tenía más de 60.000 trabajadores, con 350.000 millones depesetas de facturación en 1982, destacando empresas como el Banco Atlántico, Galerías Preciados, Hispano-Alemana de Construcciones, Hoteles Agrupados, SA; entre las bodegas,
Williams & Humbert y, en la Rioja, los vinos Paternina. Pero el clásico sangre de oso que se pasaba de verde cuando podía.
MENSAJE SICILIANO…El mensaje siciliano, dicen, debe ser contundente y de preferencia que vaya marcado en la piel de la víctima. Por eso el 23 de febrero de 1983 el gobierno de Felipe González aprobó un decreto-ley para proceder a su expropiación. Como todo grupo empresarial que ha entrado en complicidades con el gobierno y favorecido a gobernantes y funcionarios, tenía mucha cola que pisar y sobre todo mucho que comprobar de que casos de corrupción. El pretexto legal fue lo de menos, pero en este caso era por los manejos hechos a través de sus bancos. Como ha pasado con otros casos similares, luego de un largo juicio que terminó en 1993, Rumasa y su dueño salieron absueltos. Pero en su momento, sirvieron de mensaje y mensajero para el resto de los empresarios españoles, que corrieron a alinearse con el gobierno de Felipe González.
DEBE SER DESCONTÓN… De acuerdo con el librito de jugadas maestras, para que el mensaje siciliano cumpla su propósito, primero tiene que ser sorpresivo y apabullante, no importa que al tiempo se pierda en los tribunales. Y así fue en este momento, al girar orden de aprehensión contra Emilio Lozoya y el dueño de Altos Hornos, Alonso Ancira. También debe ser claro en el sentido que no importa lo que esté en juego. La defensa de Ancira es que Altos Hornos representa el 22% del PIB de Coahuila. Pues eso más a favor del presidente López Obrador, para demostrar que va
en serio y todos pongan barbas, patillas y copetes a remojar. Ahorita es cosa de ver sus declaraciones para comprobar que están noqueados sobre las piernas.
DEBE SER DE LA FAMILIA… Y lo más importante, tiene que ser un empresario de abolengo. Porque de nada sirve que linchen a un empresario arribista o de los que se hicieron ricos de la noche a la mañana en el pasado sexenio. La idea, tal y como la manejó Felipe González, es para que todos vean que son vulnerables y que sus blasones y escudos heráldicos no van a servir. Pero además, que también todos pueden estar en la lista y ser el siguiente en subir al banquillo de los acusados. Un empresario venido a más o de esos que acaban de llegar no sirve. Por lo mismo, es obvio que el mensaje logró llegar a su destino. Ahorita más de uno, sobre todo los que hicieron negocios o transas con el gobierno, deben estar a dieta de ajo y azúcar. Y seguramente ya corrieron al besamanos y ponerse a la orden del nuevo patrón. Claro, que también los habrá que se preparen para la guerra cuando se den cuenta que chinquecharse no les va a funcionar.
EL ULTIMO MENSAJE… Ahora, solo falta esperar el último mensaje, el que va acompañado con la frase, conste que se los dije. ¿Cuándo será? Es posible que el presidente López Obrador no se aguante las ganas y sea él mismo el que lance la siguiente amenaza. O bien, cualquiera de sus sicarios, como Napoleón Gómez Urrutia. En calidad de mientras, ya se dieron cuenta que el blindaje del Grupo Atlacomulco y del PRI se acabó. Que los empresarios y sus miles de empleos no los hacen intocables. Y que si es necesario quemar la casa para matar al ratón, le van a echar gasolina de más. Sobre aviso, amigos.
En fin, esto se pone bueno. Por eso mejor recordar al Pecoso Olivares, que decía, golpe en la nuca, ni sobar se puede. Sale.

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