Se busca un juez bueno

Especiales, Recientes No hay comentarios en Se busca un juez bueno 41

Por Miguel B. Treviño

¿Hay buenos jueces en México?

La pregunta no lleva a ningún lado. A menos de que fueran traídos de Marte, con los jueces tiene que pasar igual que con los mecánicos, contadores, maestros, carpinteros y periodistas; los hay capaces e incapaces, honestos y corruptos.

¿Se puede ser buen juez en México?, ¿hay manera de colgarse esa medalla?, ¿tenemos marcadores serios de profesionalismo y de integridad que contrarresten la cultura del chisme?, ¿hay política pública para exaltar a los héroes entre nuestros juzgadores? Tal vez éstas son preguntas más útiles.

De la empresa Big Bola de la familia Rodríguez Borgio, a EMEX, de los hermanos Rojas Cardona, pasando por otras empresas menores, en los últimos días han proliferado historias de “casineros” presuntamente protegidos por redes de jueces inexplicablemente enriquecidos.

La industria del juego en México está entrepernada como ninguna otra con el lado oscuro de la justicia. Detrás de cada casino pareciera que la pregunta no es si hay o no corrupción, sino de qué tamaño es, a cuántos órganos estatales tiene alambrados.

Desde el lado empresarial ya se perdió el pudor. En 2012 Big Bola dijo tener utilidades netas por 8 millones de pesos; sus ingresos fueron de 3 mil 900 millones de pesos. El negocio, dicen, sólo deja el 0.2 por ciento al año, esas son las dimensiones de la afrenta al Estado.

Esta forma de desafiar la ley, esta capacidad corruptora de los casineros naturalmente tiene desesperado al Consejo de la Judicatura Federal (CJF), órgano precisamente creado para procurar juzgadores competentes y honestos.

La respuesta del CJF ante el grave deterioro de la credibilidad de los jueces es convocar a una licitación para un carísimo software de inteligencia de negocios que emitirá alertas de acuerdo a nueve factores de riesgo a los que están expuestos los juzgadores y su personal. Habrá que firmar acuerdos de intercambio de información con el SAT, la Unidad de Inteligencia Financiera, la CNBV y la PGR para tener acceso a información que permita los cruces de datos para detonar las alertas.
Probablemente es parte de la solución, pero como en otras cosas empezamos por el quinto paso y no por el primero. En nuestra cultura burocrática de nuevos ricos para cada problema gubernamental hay que comprar un nuevo gadget para arrumbarlo a los 15 minutos porque no ofrece la solución mágica que esperábamos. ¿Atraso educativo?, Enciclomedia; ¿inseguridad?, Plataforma México; ¿corrupción judicial?, software con algoritmos financieros súper high-tech.

Otros países empiezan por evaluar a los jueces con mecanismos entendibles por todos y transparentes; el objetivo no es sacar a las manzanas podridas sino calificarlos a todos poniéndolos en el aparador.

Un ejemplo es el Judicial Performance Evaluation (JPE) en Estados Unidos. Este mecanismo de evaluación empaqueta y vuelve medibles los atributos que requiere todo buen juzgador. Hay imprecisiones y subjetividades, pero se compensan con la variedad de reactivos.

En el caso del JPE uno de los paquetes de criterios para calificar jueces tiene que ver con habilidad jurídica: conocimiento sustantivo de la ley, la capacidad para razonar, el apego a procedimientos. Otro paquete de atributos busca rastrear integridad e imparcialidad: ausencia evidente de favores de ningún tipo, consideración de argumentos de las dos partes, justificación de decisiones en hechos concretos y no prejuzgando a las partes, capacidad de tomar decisiones impopulares. De la misma manera hay paquetes de atributos para ponderar capacidades administrativas y conocimientos especializados.

La quiebra de nuestro sistema de justicia, la voracidad empresarial y el sospechosismo mexicano están perfectamente alineados para corromper jueces. Si los buscamos mejor encontraremos más (hasta que ellos encuentren la forma de sacarle la vuelta a la trampa), pero no vamos a solucionar el corazón del problema que es la necesidad de juzgadores honestos y competentes.

Author

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top