México entre el hartazgo y la razón

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Por Roberto Castañeda

Unos convencidos, otros alarmados, muchos sorprendidos del camino que en México están (al parecer), tomando las cosas respecto a la decisión de las personas por las elecciones presidenciales que se acercan.

Si bien buena parte de México, ya mostraba hartazgo por la clase política tradicional, hoy en día sectores y personas (impensables en otro momento) voltean la mirada a la alternativa de Morena y su eterno Candidato Andres Manuel López Obrador, los números pueden bien, no estar definidos en un momento donde las campañas “formales” apenas empiezan, pero sin duda hay una tendencia de que pudiera resultar electo como presidente.

Pero más allá de los números, muchos más allá de una convicción, existen varios factores que hoy afectan la decisión de las personas, no es la razón, no es la desinformación, ni la apatía, ni la franca ignorancia, es el hartazgo social en México, como ha sucedido en otras naciones alrededor del mundo, lo que inclina la balanza de esta decisión, la que al no estar fundamentada en análisis serio de los factores en juego, podría resultar en mayores dificultades para nuestra nación.

Las definiciones, políticas y económicas de López Obrador se basan más en ilusión de arcaicos posicionamientos de sectores, que en verdadera proyección de necesidades sociales, ¿Quién, fuera del sindicato magisterial, pide dar marcha atrás a la evaluación y reforma educativa? ¿Quién pide, que evidentes corruptos líderes sindicales, sean reivindicados? ¿Quién solicita dejar atrás, el proyecto de un icónico aeropuerto para el congestionado pasaje al centro de nuestro país? ¿Quien pide perdón para narcotraficantes y envenenadores de nuestra sociedad?

Las banderas de campaña de López Obrador, son espejismo para los inconformes, para quien no quiere sacrificios, para quien no propone cambios, es de todos conocido, que la resistencia al cambio es la más grande barrera social e intelectual, frena iniciativas y limita soluciones nuevas, tan necesarias y urgentes para una nación que ha quedado rezagada del mundo que hoy ofrece oportunidades diferentes, para la inteligente juventud que hoy se mantiene subempleada, para la creatividad mexicana que no encuentra oportunidad en un mercado global, para las miles de mentes mexicanas que obtienen premios internacionales en todas las áreas, pero que no son apoyadas para el despegue de sus proyectos innovadores.

A diario conocemos casos de niños, jóvenes y adultos en primarias, secundarias, preparatorias y universidades, que desarrollan tecnologías y soluciones para todas la áreas de actividad, desde el campo, la sustentabilidad ecológica, la salud y las aplicaciones tecnológicas, pero en lugar de proponer un base sólida para estos genios mexicanos, AMLO pretende dar becas a los “ninis” (que ni estudian, ni trabajan) esa generación de jóvenes sin proyecto de vida, que bien pueden ser parte de la misma dinámica de un gobierno al parecer también sin proyecto definido de nación, son carne de caño de promesas de recompensa sin esfuerzo, donde el voto de la ignoracia predomina con la ilusión sobre la razón.

Hoy México se debate entre desinformación y la apatía, entre el seguir con un sistema podrido y corrupto y el salto a la incertidumbre, algunos pueden argumentar que la opinión de las mayoría no puede estar equivocada y que seguir el mismo torcido camino, no ofrece mayores alternativas, pero una sociedad que es mayoritariamente mantenida, desinformada e ignorante, acostumbrada a las dadivas y ofrecimientos de ilusiones, que hoy es utilizada por un profundo conocedor de estas prácticas para su objetivo de llegar a ejercer el poder y mantener una obtusa y arcaica visión de lo que México debe ser.

El hartazgo por sí mismo no genera cambios, solo genera inconformidad, enojo, incertidumbre, pero la búsqueda de cambios profundos, de la situación actual, de impunidad y corrupción, de falta de visión, de aprovechamiento de nuestro talento y conformación de un esquema de oportunidad no vendrá de volver, a un rancio nacionalismo descartado ya en un mundo globalizado, de desechar a priori, las iniciativas de reformas que bien pudieran y debieran ser revisadas para el logro de objetivos verdaderos de certidumbre, crecimiento y desarrollo de todas las áreas, tampoco deberán dejarse de lado proyectos solo por el hecho de parecer costosos, sin conocer los beneficios reales.

Es el orden, la honestidad, el trabajo, el compromiso, la certidumbre legal, la aplicación correcta de las leyes y la justicia, el castigo severo al abuso de poder sin sesgo partidista, es la oportunidad a los particulares y la administración correcta del erario nacional, la visión de futuro, la innovación con nuestra capacidad intelectual y científica, el apoyo y seguimiento estricto a los proyectos que den forma a nuestra independencia, tecnológica, alimentaria, energética y comercial, es el aprovechamiento de la fuerza de nuestro mercado para condiciones de beneficio de nuestro país y no solo de quienes del extranjero la aprovechan coludidos con gobernantes insaciables por el negocio fácil.

Es enaltecer nuestra cultura, aprovechar su valor, vender el atractivo turístico de todo el territorio, incluyendo no solo playas, sino nuestra sierra, nuestros valles, lagunas, desiertos, ríos y montañas, y toda la riqueza autóctona de las regiones, que permitan el desarrollo real de las mismas y eviten la migración y pérdida de identidad.

Es la construcción de carreteras e infraestructura nacional, que lleven oportunidad, que comuniquen e integren a nuestra nación.

Es lograr cambiar la voluntad social hacia la acción positiva, no fomentar el miedo ni el odio entre mexicanos, es erradicar el peso inservible de la política, la impunidad y la corrupción, para dejar solo a los verdaderos SERVIDORES públicos, honestos, visionarios, con hambre de trascendencia de ideas, más que de sus personas y riqueza familiar, es la búsqueda de estadistas verdaderos, que coordinen el entusiasmo de las iniciativas sociales y generen la oportunidad para aprovechamiento personal de las habilidades, es la trasformación del pensamiento en acción y de la acción en materia, servicios y productos, con la calidad y que enorgullezcan, den valor y nueva identidad nacional de calidad y profesionalismo mexicano.

Es hacer que México elija con la razón, más que con el hartazgo.

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