Watergate: Desplazados y agraviados

Benjamin Gaxiola Loya, Recientes No hay comentarios en Watergate: Desplazados y agraviados 30

Ha habido en la historia reciente de México, tres grandes olas políticas que ocasionaron a la vez rupturas y desplazamientos, generaron repliegues, fusiones y reacomodos que vienen a cuento a 15 días de la victoria de la ola obradoriana en las pasadas elecciones.

Guardadas las proporciones y características que las hacen únicas, estos anteriores temblores  en el mar de nuestras sucesiones presidenciales serían las que acontecieron al término de las luchas de 1911, 1940 y 1988 respectivamente.

En mayo de 1911, la salida del país del viejo General le entrego la victoria a una revuelta armada que en escasos meses había estallado y se encontraba en ascenso pero focalizada y desarticulada, y que en ese momento difícilmente podría decir que había ganado la revolución iniciada un año antes.

La victoria maderista signada en el Tratado de Ciudad Juárez, devino en la victoria de unos y en el exilio de otros.

Mucho del núcleo duro del porfirismo se iba del país para no ver la llegada al poder de ese México profundo que se había levantado contra el esquema modernizador con sus excesos y desigualdades inherentes del porfiriato y que había tenido por basamento los pactos, las clientelas y aun los resabios del viejo orden colonial proclives al caudillismo a falta de monarca y envuelto en los ropajes de una república más formal que efectiva.

El exilio porfirista fue sustituido domestica y paulatinamente por la nueva elite revolucionaria que al paso de los años, observo como muchos de los viejos representantes del status porfirista acabaron emparentados y asociados con los ganadores de la gesta armada, aburguesando o entronizando la nueva figura del revolucionario-empresario que finalizo colonizando las nacientes instituciones y negocios del país revolucionario.

Para 1940, las tensiones del reformismo llevado a cabo por Lázaro Cárdenas tenían al país a punto de una nueva guerra civil.

El reparto agrario, el desbocado sindicalismo, la educación racionalista y socialista, la tutela del nuevo Estado corporativo y hasta la carestía y los miedos a una intervención armada o bloqueo internacional propiciada por la recién expropiación petrolera de 1938, habían calentado a los agraviados por todas esas acciones.

El almazanismo fue la reacción a los impulsos justicieros y de reorganización social del país cardenista. Empresarios, latifundistas, profesionales liberales y viejos revolucionarios entre otros, fueron la nómina que se opuso a la candidatura que recayó en el moderado Manuel Ávila Camacho. El favorito de Cárdenas del Rio,  Francisco J. Múgica había sido sacrificado en aras de la preservar lo logrado y apagar los fuegos de una posible contrarrevolución que ya se dejaban ver.

Las siguientes décadas permitieron una soterrada reconciliación entre vencedores y perdedores. El desarrollo del país fue el detonante del olvido de muchos de esos agravios. Lo que la política no pudo, los negocios y el subsidio estatal de amplio espectro lo logro: atenuar la rebeldía e incorporarlos al carro de la revolución hecho milagro mexicano.

De esa amalgama perdedora, se consolido el Partido Acción Nacional que ya no dejaría la escena como la principal aunque testimonial oposición electoral en las próximas décadas.

Para los años ochenta el marco fue el de un escenario mundial de democratizaciones  y la gran crisis económica heredada desde el echeverriato y agravada durante la administración de José López Portillo (1976-1982).

La lucha entre priistas auto asumidos como del nacionalismo revolucionario contra  neoliberales, devino en la ruptura de la corriente democrática al interior del PRI y su subsiguiente consolidación en el Frente Democrático Nacional que se opuso a la candidatura de Carlos Salinas de Gortari en 1988.

Abanderados por el hijo del General, con Cuauhtémoc Cárdenas se gestó la última gran rebeldía al interior del PRI. Desde entonces no ha habido sino fracturas, omisiones, negligencias y traiciones en mucha de la familia priista.

El perredismo surgido de aquel movimiento, fue marginado y combatido. Se había roto la práctica del reciclaje atemperador que tan buenos resultados le había arrojado al régimen.

Ahora con la victoria de Obrador, la interrogante que flota en el ambiente es: reciclaje o marginación a los perdedores partidistas?. Combate o reconciliación hacia los próximos agraviados por las anunciadas acciones del gobierno del primer tabasqueño en ganar la presidencia de la república?

 

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Benjamin Gaxiola Loya

Benjamin Gaxiola Loya (Hermosillo, Sonora, 16 de Marzo de 1970) es Profesor Universitario desde hace varios aÒos. De formacion Abogado e Historiador se ha desempeÒado ademas de la docencia y la abogacia, en el servicio publico y como asesor en el Poder Legislativo. En la administracion publica ha colaborado desde la Presidencia de la Republica y la Secretaria de Educacion Publica hasta la Secretaria del Ayuntamiento de Hermosillo recientemente, asi como en la Camara de Diputados del Congreso de la Union en la pasada legislatura y en la Camara de Diputados del estado de Sonora aÒos atras. Ha sido columnista en diferentes medios de comunicacion escritos de la localidad asi como analista en radio y television. De igual forma ha sido Secretario de la Sociedad Sonorense de Historia, A.C. asi como capacitador en tematicas educativas, politicas e historicas en distintas instituciones del sector publico y privado del estado.

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