Repensar a don Porfirio

Benjamin Gaxiola Loya, Recientes No hay comentarios en Repensar a don Porfirio 50

Este 2015 se han cumplido cien calendarios de la muerte del General Porfirio Díaz, hibrido de villano y padre de la Patria, dictador eterno y militar de honor inmaculado, liberal distinguido y pragmático del poder, ente de poder y mexicano de nostalgias pueblerinas.

Mas allá del duelo de adjetivos y calificativos al calor de la radiación del debate histórico y político, parece irse construyendo el edificio de lo que podría ser su más destacado rasgo vital: su innegable patriotismo transmutado o matrimoniado con el poder, poder de negociación e imposición que kafkió o fusionó su biografía con la biografía de México del último tercio del XIX y la primera década de los 1900´s y que por negación se mutó artificialmente en la bestia negra, el Leviatan, la negación en el discurso de la Revolución Mexicana – con mayúsculas — hasta finales de los años 80´s del pasado siglo XX.

A un siglo de su fallecimiento y transito sereno a la inmortalidad, no ha podido reclamar la paz que otorga la opinión pública y la opinión  publicada acerca del legado que deja de trasformación del país a lo largo de sus 30 años de gobierno, en el marco del polémico y doloroso costo social que tuvo que pagar para hacerlo realidad.

En su persona y obra concurren las más variadas geometrías de la palabra escrita y hablada y de la idea expuesta y ventilada en el debate intelectual: héroe, tirano, transformador, asesino, constructor, estadista, liberal, simulador, militar, patriota, golpista, oligarca, orden y progreso, líder, icono, carcelero de los opuestos, apostata, mexicano singular.

Sin embargo, la pertinencia del estudio de la vida y obra del oaxaqueño ilustre debería centrarse en lagunas facetas que la historiografía tradicional ha dejado de lado por casarse con el daltonismo de buenos y malos con que está hecha nuestra historia: la evolución de Díaz y el porfiriato como un referente comparativo del México actual.

Conviene visualizar a Porfirio Díaz Mori y su legado como una época de apertura, negociación, inversión e imposición de nuestra historia contemporánea, contradictoria, diversa, broncínea e inacabada.

Conviene no dejar de lado su inicial vertiente liberal que desemboco en la construcción de modus vivendi con la Iglesia, los poderes regionales, la democracia, la impartición de justicia y demás expresiones del quehacer público.

Conviene entender a Porfirio Díaz como el hombre que cimentó el estado nacional mexicano después del tormentoso, calamitoso y eterno siglo XIX.

Conviene reflexionar sobre el llamado igualmente padre de la Patria que Llorón de Icamole, como una de las ventanas que explican al México decimonónico en su transvase al México moderno: instituciones estables que no  siempre justas para los de abajo, pacificación de los revoltosos a su proyecto modernizador de corte liberal, paridor del recuperado prestigio del país en el extranjero, primer facilitador del capitalismo en la Nación, amigo de la oligarquía, patriarca de los desposeídos, amigo de sus amigos, exiliador de sus adversarios, maquillista de la democracia.

Conviene el análisis de la evolución de un mexicano ilustre por meritos propios al que le estalla una revolución por no saber distinguir el momento del estratégico retiro a la vida privada.

Es la biografía de Don Porfirio una especie de ventana o aparador para el acercamiento de aquel México de aquellos años, que tanto se parece en mas de un sentido al actual México de estos años.

El debate sobre si debe repatriarse sus restos al país que tanto amo, debe ser una oportunidad para vernos de nuevo a la cara los mexicanos y aceptarnos como lo que somos: una colectividad compleja donde todos han sido artífices de nuestra historia.

Sería de lamentar que este debate acabe convirtiéndose en un instrumento de aquellas facciones que añoran el regreso de la mano dura, la restauración del matalos en caliente, el garrote antes que la zanahoria y que últimamente son legión en este México de desmemoriados y analfabetas tropicales que suspiran a cada rato por una nueva dictadura que los convierta a ellos en los nuevos científicos del siglo XXI.

Author

Benjamin Gaxiola Loya

Benjamin Gaxiola Loya (Hermosillo, Sonora, 16 de Marzo de 1970) es Profesor Universitario desde hace varios aÒos. De formacion Abogado e Historiador se ha desempeÒado ademas de la docencia y la abogacia, en el servicio publico y como asesor en el Poder Legislativo. En la administracion publica ha colaborado desde la Presidencia de la Republica y la Secretaria de Educacion Publica hasta la Secretaria del Ayuntamiento de Hermosillo recientemente, asi como en la Camara de Diputados del Congreso de la Union en la pasada legislatura y en la Camara de Diputados del estado de Sonora aÒos atras. Ha sido columnista en diferentes medios de comunicacion escritos de la localidad asi como analista en radio y television. De igual forma ha sido Secretario de la Sociedad Sonorense de Historia, A.C. asi como capacitador en tematicas educativas, politicas e historicas en distintas instituciones del sector publico y privado del estado.

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top