Refundando a la izquierda

Benjamin Gaxiola Loya, Recientes No hay comentarios en Refundando a la izquierda 27

Son un tercio del pastel electoral nacional. Representan el espacio de representación de las clases marginadas, atrasadas y ausentes del proyecto que encabezan el PRI y el PAN. Se asumen como la opción históricamente correcta. Son las izquierdas en México.

Desde que salieron de las catacumbas de la lucha violenta y se subieron a la lucha electoral con las reformas reyesherolianas durante el lopezportillismo, las izquierdas no han dejado de dar guerra política. No han ganado aun el poder nacional pero han sabido sobrevivir a los acosos del viejo régimen, desapariciones, secuestros, asesinatos, fraudes, indiferencias, desprecios, bulling político, escases de recursos, censura.

Desde el boom de 1988 en que hicieron temblar al sistema y éste cayó de caerse o desconectarse deliberadamente de acuerdo al imaginario popular, las izquierdas han sido un referente valido en cuanto al análisis y viabilidad electoral en toda la ecuación de ganadores y perdedores en cada elección en el país.

Antes lo eran todo PRI y el PAN, pero desde finales de la década de los 80´s las izquierdas representadas por el PSUM, el PRT, el PMT y luego PMS hasta desembocar en el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano y ahora Morena, han fraccionado el firmamento de sufragios y abonado con sus ideas el debate y las negociaciones por alcanzar los acuerdos. Pero esa es la parte anecdótica.

La otra parte, la parte cruda pero necesaria de airear si es que desean renovarse en medio de la tremenda crisis que en estos momentos viven, es que las izquierdas también han sabido sobrevivir a su propio canibalismo político, intoxicación ideológica, primitivismo operativo, su extravío social, sus tribus rapaces y extorsionadoras, sus hambres atávicas, su corrupción, su aburguesamiento, su enanismo moral.

Es en este contexto que las izquierdas mas representativas del espectro nacional como serian el PRD y Morena se aprestan a dinamizar y renovar sus dirigencias y de ello dependerá en gran medida lo que pueda acontecer en las elecciones de 2018.

Unas izquierdas colisionadas en un gran frente progresista y nacionalista sea con López Obrador o Mancera a la cabeza, pudieran liquidar tanto al PAN como al partido en el poder de cualquier posibilidad de triunfo.

Las encuestas más recientes así lo entrevén, amen de que la cascada industrial de pobres y descontentos con el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no deja de crecer mas allá de los discursos triunfalistas del III informe de gobierno, así como las loas a las reformas estructurales en materia energética, fiscal y educativa de hace unos años que no arrojan aun sus virtudes tan pregonadas…y el precio del petróleo bajando sin fecha ni ganas de detenerse.

Para ello, es menester reconocer que no solo con un abanderado popular es condición de triunfo. Las izquierdas deben reencontrarse con las demandas abandonadas y que son su razón de ser: la opción nacionalista, justicialista y anticorrupción que les devuelva su prestigio abandonado en aras del pragmatismo de Pactos por México y negociaciones en lo oscurito a favor de sus más negros vicios y pecados.

El combate a la pobreza como uno de los fines de toda izquierda que se precie de serlo. Una verdadera reforma educativa en los contenidos y alcances. Un respeto absoluto al estado de derecho tan prostituido por los poderosos a favor de sus dineros, empresas, comodidades de clase y privilegios de casta; un dique a la inmoralidad de los que han fragmentado el país en muchos Mexico´s sobajando su historia, su pasado glorioso, su niñez preciosa, su destino alcanzable.

La izquierda debe asumirse como la voz de los sin voz, si es que desea ser vista como una alternativa viva, creíble y actuante, no como un remedo o copia chafa del extinguido PRI revolucionario o del PAN intelectualmente honesto. Sin miedo a la inversión a favor de las clases populares, esas que no pueden gastar su dinero en los  mall´s porque ni lo tienen, ni les permiten el ingreso ante el asco social que generan su color de piel, su barbarismo educativo, su apellido plebeyo, su no calidad de consumidor VIP.

Ese es el reto de las izquierdas en México y Sonora, no andar peleándose por una curul o un subsidio estatal o una dadiva de gobierno que castran su legitimidad y aplastan su autenticidad. Dejar de lado a la izquierda muerta de hambre, atrasada, acomplejada, analfabeta, pobre, corriente y vulgar es el reto de cualquiera que aspire a dirigir a las izquierda.

Porque para ser de izquierda hay que tener hambre, pero para dirigir a la izquierda hay que aguantar el hambre, para no doblársele nunca a nada ni a nadie. Decir lo contrario es ser todo menos de izquierda.

Author

Benjamin Gaxiola Loya

Benjamin Gaxiola Loya (Hermosillo, Sonora, 16 de Marzo de 1970) es Profesor Universitario desde hace varios aÒos. De formacion Abogado e Historiador se ha desempeÒado ademas de la docencia y la abogacia, en el servicio publico y como asesor en el Poder Legislativo. En la administracion publica ha colaborado desde la Presidencia de la Republica y la Secretaria de Educacion Publica hasta la Secretaria del Ayuntamiento de Hermosillo recientemente, asi como en la Camara de Diputados del Congreso de la Union en la pasada legislatura y en la Camara de Diputados del estado de Sonora aÒos atras. Ha sido columnista en diferentes medios de comunicacion escritos de la localidad asi como analista en radio y television. De igual forma ha sido Secretario de la Sociedad Sonorense de Historia, A.C. asi como capacitador en tematicas educativas, politicas e historicas en distintas instituciones del sector publico y privado del estado.

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