La 22 Asamblea Nacional del PRI: entre Zedillo y López Portillo

Benjamin Gaxiola Loya, Recientes No hay comentarios en La 22 Asamblea Nacional del PRI: entre Zedillo y López Portillo 53

Las disidencias encantan, convocan, emocionan. Pero también los autoritarismos tiene su dosis de fascinación, sobre todo en sociedades o comunidades de políticos de cultura política tutoral, acrítica, pragmática y cerrada.

Entre disidencias y presidencialistas, rebeldes y sumisos, se definirá el rumbo del Revolucionario Institucional de cara a las elecciones más competidas de su ya larga historia.

La próxima asamblea nacional del PRI — la vigesimosegunda — a desarrollarse la primera quincena del mes de agosto de este año, marcara un punto de no retorno para el partido en el poder que trata de no dejar de serlo en los comicios presidenciales del año entrante.

Para unos, los insurgentes que proclaman su legitimidad en cerrarle al paso a ciudadanos o priistas embozados, la XXII asamblea nacional es la última oportunidad de colar a un candidato que represente lo que aquellos creen debe ser la génesis del priista tradicional.

Para los aperturistas, es decir, para los priistas que empujan por tumbar candados y requisitos en aras de acrecentar sus posibilidades de retener la presidencia de la república con un candidato light o ciudadano y que en realidad serian priistas conectados a la agenda del presidente Peña Nieto, por más que se autodenominen institucionales se trataría de su parte de un acto-reflejo de disciplina y lealtad hacia el fiel de la balanza, el presidente mismo y su derecho meta-legal de imponer sucesor.

Sin embargo ni uno ni otro parecen gozar de la mayor calidad política ni moral para encabezar la madre de todas las batallas en las diferentes mesas de trabajo que se instalaran en 5 ciudades del país.

Ni los disidentes merecen ser contemplados como verdaderos interesados en la renovación de fondo del tricolor, ni los pro dedazo o presidencialistas a ultranza parecen entender el agotamiento del poder del presidente Peña Nieto para construir una candidatura ganadora usando al PRI pero con un No priista.

En la disidencia priista hay de todo como en botica: vividores del partido, demócratas de última hora, burócratas de siempre y políticos beneficiados con las practicas que ahora exigen extirpar.

Entre los aliados del presidente que tienen la encomienda de facilitar la nominación del favorito del primer priista en la figura de Meade, Nuño e incluso hasta Videgaray, también hay de todo: autómatas del inmovilismo, efebos políticos con ganas de labrar su propia historia y vieja guardia que morirá con su genética de lo que fue y ya no es el PRI.

A unos y a otros parece que se les olvida que el próximo candidato priista será legitimado más que por las bases, por el presidente saliente y su sequito de empresarios, gobernadores y restos del sindicalismo, intelectuales y líderes religiosos con los que co gobierna.

A unos y otros parece que se les olvida que será desde la altura presidencial, donde se manejen las finanzas, programas, recursos y mecanismos de clientelismo político con lo que se pagaría la costosísima campaña electoral del próximo 2018.

 

A unos y a otros parece que se les olvida en la calentura de su fiebre por la próxima XXII asamblea nacional, que si la disidencia se sale con la suya y derrota los planes de Pena Nieto y su sueño de dejar candidato, el fantasma de Zedillo abandonando la candidatura de Labastida en las elecciones de 2000 podría volverse a aparecer y enviar al PRI al tercer lugar.

Ni los candados que exigen haber tenido un cargo de elección previa por el PRI ni la consulta a las bases como lo exigen, aportan el dinero con el que se paga lo que una campaña presidencial cuesta.

Ese es el verdadero fondo del problema: conciliar libertad de la militancia con la capacidad de pagar lo que una campaña como la presidencial del 2018 facturaría.

Hay de aquel que se confunda creyendo que Peña Nieto acatara la voluntad del priismo de base si es descalabrado en la asamblea. Primero incendiaria Roma. Se sabe con todo el derecho de jugar sus cartas como lo han  hecho todos los presidentes priistas de siempre, unos más, otros menos.

Hay de aquellos que se intoxiquen con la creencia de que basta ganar al interior del PRI para retener el poder el próximo 1 de julio. Pagarían su error de comprensión política de lo que es y cómo funciona el partido.

Ese es el drama del PRI: entre la sombra de Zedillo y la incógnita de hasta donde respetara Peña Nieto le tumben su esquema y todavía tenga que apoyar la campaña de quien no resulte su abanderado ideal.

Entre Zedillo y su “no traigo cash” y López Portillo y su “no pago para que me peguen”.

 

Benjamin L. Gaxiola

Julio de 2017

Author

Benjamin Gaxiola Loya

Benjamin Gaxiola Loya (Hermosillo, Sonora, 16 de Marzo de 1970) es Profesor Universitario desde hace varios aÒos. De formacion Abogado e Historiador se ha desempeÒado ademas de la docencia y la abogacia, en el servicio publico y como asesor en el Poder Legislativo. En la administracion publica ha colaborado desde la Presidencia de la Republica y la Secretaria de Educacion Publica hasta la Secretaria del Ayuntamiento de Hermosillo recientemente, asi como en la Camara de Diputados del Congreso de la Union en la pasada legislatura y en la Camara de Diputados del estado de Sonora aÒos atras. Ha sido columnista en diferentes medios de comunicacion escritos de la localidad asi como analista en radio y television. De igual forma ha sido Secretario de la Sociedad Sonorense de Historia, A.C. asi como capacitador en tematicas educativas, politicas e historicas en distintas instituciones del sector publico y privado del estado.

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