Aquellos años…

Benjamin Gaxiola Loya, Recientes No hay comentarios en Aquellos años… 30
  • En 1976 Luis Echeverría legaba al recién ungido nuevo presidente José López Portillo un país hiper-endeudado, socialmente tensionado y saturado de un populismo neo-cardenista que intentó consolidar en apego a su propia personalidad y credo.

Su gobierno se había destacado por un exacerbado presidencialismo sin mayores contrapesos en lo político, y en lo económico por la conducción de las finanzas nacionales desde Los Pinos.

Heredaba un Estado inflado en su presencia, símbolos y rol productivo, un gobierno paternalista y demagógico, y una clase política domesticada y cooptada por seis años de apertura estratégica que había funcionado entre muchos de los disidentes que se le oponían desde finales de los 60´s.

Sus logros mas allá de un inducido orgullo y folclórico nacionalismo en lo interior y tercermundismo en lo internacional, no eran pocos pero se notaba un marcado choque de clase que el echeverriato había doblegado desde la fuerza de un régimen aun fuerte, sin oposición electoral e imbatible para esos años.

El estilo personal de gobernar del echeverrismo dejaría escuela: acrítico, autoritario, populista, retorico, justiciero, pro-estatista. Aun es sinónimo de nostalgia, oportunidades de chamba en el gobierno y chistes crueles.

  • En 1982 el mismo José López Portillo finalizaba su calamitoso sexenio y hacia entrega del gobierno a Miguel de la Madrid Hurtado. El antiguo alumno relevaba en las riendas nacionales, al ex profesor de teoría del Estado de la facultad de derecho de la UNAM y lo hacía en las peores condiciones posibles.

Inflación, devaluación y crisis podrían ser las palabras que identificaran al presidencialismo criollo de López Portillo.

México atravesaba en esos inicios de los 80´s, el desbarajuste sobre años de una controlada administración en lo macroeconómico y que tanto prestigio le había acarreado a los gobiernos postrevolucionarios, el desarrollo estabilizador; trataba de sobrevivir al derroche faraónico del lopezportillismo que con sus excesos de nepotismo y poses machistas, había básicamente petrolizado la economía nacional que el desplome de los precios del crudo y una corrupción atroz en todo sentido, habían dado al traste con lo que el echeverriato había dejado perdonado.

Frivolidad, cinismo, mesianismo presidencial, grandilocuencia y miopía gubernamental sintetizaban la hecatombe de la nación.

A sus intentos de reivindicación social a favor de los más pobres, el régimen de López Portillo dejaba un país en la peor de las crisis económicas, políticas y falta de credibilidad hacia las instituciones.

  • Para 1988 Miguel de la Madrid cedía la banda presidencial a Carlos Salinas de Gortari en aquellas totémicas elecciones que hicieron que desde entonces nada fuera igual en el país en materia democrática.

No obstante su afán estabilizador, De la Madrid  destaca por su bajo perfil y opacidad al momento de ejercer el liderazgo nacional.

La tremenda crisis de inicios de los años ochenta, la erosión del corporativismo priista, los pactos económicos entre los factores de la producción y el terremoto de 1985 habían dejado caso outside al presidente originario de Colima.

Su apuesta fue por a favor de una antigua pero recuperada formula económica de gobierno: el neoliberalismo y fue su mejor alumno Carlos Salinas de Gortari quien había de instrumentarla y hacerla transexenal.

Al ascenso de la tecnocracia de esos años, se acompañó el declive de la vieja y tradicional clase y cultura política del PRI que desde los años del cardenismo había ajustado su actuar bajo los referentes del presidencialismo autoritario, el reparto de posiciones políticas, los privilegios económicos y el subsidio ideológico.

  • Lo anterior y para ese periodo que vive el país, nos deja una serie de lecturas que vale la pena recuperar. A la par de sus logros, destacarían en su parte sintomática y para ese periodo la concentración del poder, la ineficacia administrativa, la lógica patrimonialista del servicio público y su secuela la corrupción de sus elites.

Ahora que se aprestan a renovarse las dirigencias de las tres principales fuerzas políticas a nivel nacional, PRI, PAN y PRD, valdría la pena preguntarse si para el caso sonorense como para el nacional, se ha releído la historia de esos años. Ahí están la vendeta política, el disimulo pactado, la barbarie política, la enfermedad partidista, el extravío del decoro, la indiferencia del poder, la ausencia de ciudadanía.

Cada uno de ellos deberá sacar sus propias lecturas y conclusiones que no por disímbolas, relativas o sesgadas, dejan de ser pertinentes en estos días de desfalco moral, ausencia de valores y demasías de vicios y debilidades publicas entre la inmensa generalidad de nuestra clase política.

Author

Benjamin Gaxiola Loya

Benjamin Gaxiola Loya (Hermosillo, Sonora, 16 de Marzo de 1970) es Profesor Universitario desde hace varios aÒos. De formacion Abogado e Historiador se ha desempeÒado ademas de la docencia y la abogacia, en el servicio publico y como asesor en el Poder Legislativo. En la administracion publica ha colaborado desde la Presidencia de la Republica y la Secretaria de Educacion Publica hasta la Secretaria del Ayuntamiento de Hermosillo recientemente, asi como en la Camara de Diputados del Congreso de la Union en la pasada legislatura y en la Camara de Diputados del estado de Sonora aÒos atras. Ha sido columnista en diferentes medios de comunicacion escritos de la localidad asi como analista en radio y television. De igual forma ha sido Secretario de la Sociedad Sonorense de Historia, A.C. asi como capacitador en tematicas educativas, politicas e historicas en distintas instituciones del sector publico y privado del estado.

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